Hospitales,
Clínicas, Centros de Salud, Laboratorios Clínicos, Consultorios
Médicos
Los desechos Biológico-infecciosos
son probablemente los desechos más peligrosos para el ser humano.
No sólo por su grado de peligrosidad, sino por el manejo irresponsable
que en muchos casos se les da. Los desechos biológico infecciosos
generados en hospitales, clínicas, laboratorios y centros de
salud, están compuestos mayormente por material de curación,
material para análisis de laboratorio y material patológico
o tejido contaminado.Si
bien es factible tratar el material de curación, incluyendo jeringas
y agujas por métodos alternativos o el equipo de laboratorio
por medio de esterilizadores, el tejido humano, incluyendo la sangre
es posible ser esterilizado sólo a través de la destrucción
por fuego. Métodos alternativos como el uso de ácidos
y sustancias químicas sólo
trabajan superficialmente. Aunque los desechos pasen por un proceso
de trituración el tejido actúa como una membrana hermética
que sella el tejido infectado. Los tratamientos en base a microondas
sólo sirven parcialmente, ya que algunos microorganismos y bacterias
pueden soportar temperaturas mayores a 800ºC, que no es factible
alcanzar con microondas. Además, estos métodos alternativos
dejan tras de si una masa amorfa y en muchos casos ácida que
dificulta su disposición final.

La combustión controlada de los desechos biológico-infecciosos,
no sólo asegura la esterilización de los desechos, al
proveer temperaturas superiores a los 1000ºC, sino que además,
elimina el problema del volumen de los desechos reduciéndolo
a sólo una pequeña fracción. Más aún,
la incineración controlada en el sitio donde se producen los
desechos, evita trasladar los desechos peligrosos a otras zonas aumentando
el riesgo.


Concentrar los
desechos biológico-infecciosos en grandes plantas de tratamiento
tampoco tiene mucho sentido, ya que además de incrementar el
riesgo por traslado, la concentración misma representa un riesgo
adicional y como se ha registrado en diversos casos alrededor del mundo,
estos centros de tratamiento se convierten en focos de infección.
Además, como muchos expertos han señalado, al sacar la
basura de donde se genera, se pierde el vínculo de responsabilidad
con la población a la cual se sirve. Si bien, una población
puede tolerar las posibles molestias generadas por el tratamiento de
sus propios desechos, difícilmente se les puede convencer de
recibir los desechos peligrosos provenientes de todo el país.
La gran mayoría de estas plantas termina trabajando en el anonimato
o en medio de fuertes quejas por parte de los vecinos molestos por los
olores y otras emanaciones. La incineración controlada en el
sitio donde se generan los desechos es el único método
probado que resuelve de manera integral el problema de los desechos
biológico-infecciosos.